fbpx

La fantasía del Cuento de Hadas termina doliendo más que la realidad

Desde pequeños nos cuentan cuentos de Príncipes, Princesas, Caballeros, Hadas Madrinas y Querubines. Desde pequeños absorbemos entonces que “hay un mundo donde todo es mágico y nada duele”.

Con el pasar de los años, algunas personas prefieren enterrar esos mundos “de mentira” y ocuparse de vivir “en serio”, negando todo tipo de sueño que no se ajuste a la estricta realidad.

Podemos decir que esa es una forma “madura de proceder”? A mi criterio no. No podemos matar el sueño en nuestras vidas, no podemos dejar de soñar; sino nos convertiríamos en robots que se remiten solamente a repetir hasta la muerte las mismas conductas y actitudes en pos de atravesar el día para volver a empezar al día siguiente.

Ahora bien: Qué pasa con aquellos que se  van AL EXTREMO OPUESTO de esta ecuación?

Qué pasa con aquellos que son tan sensibles que necesitan irse a un mundo de fantasía para tolerar los embates de la vida?

Qué pasa con esas personas que ante hechos evidentes frente a sus ojos eligen justificar, auto engañarse y tapar con ficción porque la realidad con sus subidas y bajadas se vuelve insoportable?.

Para estas personas, la “vida real”( ese espacio donde existe la abundancia pero también la carencia, donde existe la alegría pero también el dolor, donde existe el amor pero también existe el odio etc) se vuelve muy dolorosa. Son personas que no logran entregarse a la inevitabilidad de ciertas cosas, tales como el dolor, la incertidumbre, el rechazo,  la muerte…

Entonces se disparan a Wonder Land, en busca de seguridad, de sosiego, de un espacio donde la realidad no duela tanto; un lugar donde puedan controlar los acontecimientos “mágicamente” con sus pensamientos.

Y así tenemos por ejemplo personas que sostienen relaciones que no van ni para atrás ni para adelante porque “ver que no me quiere” es tremendamente más doloroso que seguir sosteniendo la agonía y el autoengaño. Conocen a alguien así?.

La noticia que pueden darle a estas personas es que la fantasía a la larga duele muchísimo más que la realidad. Inevitablemente llega el momento de contrastar la idealización, el pensamiento mágico y los deseos fantásticos con la realidad y el saldo a pagar son la frustración, la desilusión, el auto engaño y el no ser capaces de ser aprendices del dolor.

Huimos de uno de nuestros mayores maestros: el dolor, entonces no crecemos, no aprendemos y seguimos dando vueltas en círculos, yéndonos a La tierra fantástica en lugar de aprender de los momentos “dolorosos”. Qué genera esto? Eternizar la extrema sensibilidad, no crear una suerte de “cicatriz emocional”, vivimos con la herida abierta porque no nos animamos a soportar el alcohol.

Entonces si bien el primer extremo al que nos referíamos no es un “modelo integrado” para vivir una vida de crecimiento, éste segundo modelo de fantasía TAMPOCO LO ES.

Necesitamos dosis de imaginación y de realidad. Necesitamos integrar “sueño con realidad” para poder generar un circulo virtuoso de manifestación y co creación.

Pero cuál es la diferencia entre el sueño y la fantasía?

El sueño tiene de dónde “agarrarse” para ser cumplido, porque en el mundo real hay espacio para accionar hacia él, hay forma de trabajarlo para cumplirlo.

En la fantasía no hay “material disponible” para trabajar nada (ej. Soñas con el amor de Juan, pero Juan no te quiere! Qué vas a trabajar ahí? )

Entonces, la mejor forma de manifestar es teniendo siempre contacto fluido con mi sueño y las posibilidades que me da el mundo “real” para conseguirlo.

Para ello es importante que conozcas cuáles son tus necesidades, cuáles son tus deseos, quién sos, cuál es tu propósito  , cuál es tu visión a futuro y accionar en esa dirección, para ser capaz de probarte que plantado en tus cimientos el miedo disminuye y la vida se vuelve más “transitable”.

Un proceso de Coaching de Empoderamiento puede llevarte de manera amorosa y firme a hacer realidad tus sueños y a soñar con una nueva realidad.

Recordá: Soñar es vital para nuestra vida, pero vivir en la fantasía es mortal para nuestro crecimiento.

Te espero.